La invención de la cerámica encierra una de las técnicas artesanales más importantes y antiguas de la historia de la humanidad.

Un estudio reciente ha revelado que en la cueva china de Xianrendong se han encontrado restos de cerámica que datan de hace al menos 19000-20000 años, unos 3000 años antes de lo que se pensaba.

Esta investigación ha puesto en duda el marco establecido por la creencia de que la cerámica se descubrió 3000 años más tarde, en el Neolítico, es decir, que en el entorno social en el que se descubrió ya existían los conocimientos necesarios para basar la economía en la agricultura y la ganadería.

El punto de inflexión de la cerámica

El uso de la cerámica, según esta perspectiva, habría permitido a la población aprovechar mejor una amplia gama de plantas y animales y extraer sus componentes útiles para la nutrición mediante la molienda y la cocción, algo impensable sin el uso de la cerámica hasta ese momento.

La evidencia de este descubrimiento, que precede a la agricultura en 10000 años, nos lleva a pensar que la expansión de la dieta humana a través de la ingesta de alimentos difíciles de procesar y digerir, como el arroz en China, fue un momento muy importante para generar la necesidad de domesticar las plantas silvestres, cultivar la tierra y practicar la agricultura hasta la evolución a una sociedad más compleja.

La cerámica como forma de arte

Aparte de la gran importancia funcional e instrumental de la cerámica a lo largo de la historia de la humanidad, la cerámica representa una forma de arte absoluta y de gran estilo.

Las cerámicas pintadas exportadas hacia el III milenio a.C. desde Anatolia, zona rica en tierra arcillosa, y desde el Creciente Fértil hacia el interior de Europa, marcaron la difusión de una forma de arte y el inicio de la evolución de las técnicas alfareras que jalonaron el paisaje artístico de la época.

Entre los siglos VI y IV a.C. surgieron grandes centros de producción en Grecia, en la ciudad de Atenas, en Beocia y en tierras itálicas, en Etruria y Magna Grecia.

Se adoptaron herramientas y técnicas para facilitar el modelado, la cocción y la decoración de la cerámica. En la Edad Media se introdujo el torno de alfarero y la cerámica se coció en hornos y se selló con un barniz vítreo. Surgieron los grandes centros de producción de la península itálica: Orvieto, Faenza, Siena, pero ninguno tuvo la perspicacia de introducir el caolín en el proceso de fabricación para que el producto final fuera tan resistente y duro como la porcelana china. De hecho, hasta 1708, el alquimista alemán Bottinger no inventó el método para crear porcelana dura con la adición de caolín.

Algunos consejos técnicos

En la producción de cerámica artesanal se seleccionan distintos tipos de arcilla en función del proyecto. Las más comunes son la arcilla arenosa, las arcillas refractarias, seleccionadas para soportar temperaturas de cocción muy elevadas, y el caolín.

Independientemente del tipo de arcilla utilizada, primero hay que limpiarla de impurezas mediante el proceso de curado, después se disuelve en agua para limpiarla de sales y, por último, se eliminan las últimas impurezas y las partículas de grano más grueso. 

Antes de procesarla, se elimina el aire de la arcilla, lo que impide que se formen grietas, y se añade Charmotte, un polvo de cerámica ya cocida, para que el producto acabado sea muy resistente al choque térmico.

El compuesto se modela en diferentes estilos y métodos, pero independientemente del estilo, se seca al aire antes de cocerlo. Se trata de un paso clave para el éxito del objeto final, ya que de esta etapa depende la durabilidad del producto. A continuación, se cuece en hornos especiales que superan los 1.000°C. La temperatura depende de la composición del material, al igual que el tiempo de cocción, que puede durar varias horas.

Tras la cocción, y una vez enfriado, el objeto cerámico puede someterse a pruebas para comprobar su durabilidad. Es el caso de nuestras macetas de cerámica para Bonsáis, sometidas a pruebas de congelación y anticongelación para comprobar la resistencia del material a bajas y altas temperaturas por el Centro de Investigación y Experimentación de la Industria Cerámica de Bolonia.